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¿Qué puede tener en común una programadora con casi 40 años de experiencia con tres adolescentes de 14 y 17 años?
El podcast ‘Cuidado con las macros ocultas’ reflexiona sobre referentes próximos y educación para alimentar la vocación STEM en niñas y jóvenes.

Leire Belinchon 01

«Tuve claro el itinerario de Ciencias gracias a los referentes que tenía a mi alrededor, pero muchas otras compañeras no los han tenido. Es importante que lleguen a los institutos profesionales STEM y que nos enseñen a qué se dedican, porque hay muchos trabajos que están estereotipados: el científico loco, el informático que solo mira la pantalla del ordenador… Hay que aportar información real sobre cómo es ese mundo laboral y cuáles son nuestras oportunidades»

Leire Belinchón (Hidden Women)

Fina Pons empezó a trabajar hace casi 40 años en el sector de las TIC. Primero como Programadora, después como Analista Programadora y ahora como Consultora. Estudió un Grado Superior de Técnico especialista en informática, porque un amigo de su familia trabajaba de ello y le llamaba la atención: “Cuando empecé estaba yo sola. Todo eran hombres. Me vine a vivir a Barcelona, y también estaba sola. Había mujeres, pero en el departamento de Administración. Como programadora, solo estaba yo. Me sentía rara, pero así era”. Lo explica en “¿Por qué las niñas no quieren ser Ada Lovelace?”, el séptimo episodio del podcast de Cuatroochenta Cuidado con las macros ocultas.

Según Radiografía de la brecha de género en formación STEM, informe realizado por el Ministerio de Educación sobre cómo afecta la brecha de género a la elección de estos estudios, cada vez es mayor el porcentaje de hombres en titulaciones tecnológicas o carreras como Matemáticas o Informática. Por ejemplo, en el curso 2000-01 un 27% del alumnado en FP de Informática eran mujeres. En 2019-20 lo eran el 10%. Y algo muy similar ha ocurrido en el resto de las titulaciones y carreras STEM. Hay más: según La Universidad Española en Cifras, las mujeres suponen casi el 55% de las nuevas matrículas universitarias en España, aunque el porcentaje se queda en el 26,8% si se trata de carreras STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) y en el 13% en los estudios de informática.

Según un estudio de 2011 de Ana López-Navajas, las mujeres solo ocupan el 7,5% de los manuales de estudio de la ESO.

¿Por qué las mujeres no cursan este tipo de carreras? ¿Las jóvenes no tienen vocación STEM? ¿Cuánto talento se puede estar perdiendo solo porque hay jóvenes que piensan que titulaciones como la que cursó Fina están fuera de su alcance, interés o de lo que se supone que deberían hacer? Los roles y estereotipos de género junto a la falta de referentes cotidianos son las principales causas de que la brecha de género en estudios STEM se incremente y en la pérdida de vocación por parte de las niñas y adolescentes. La mayoría de las personas expertas coinciden en la importancia del papel de los centros educativos (sobre todo desde Primaria) y el entorno familiar para dar la vuelta a esta situación. Porque cuando Fina estudiaba apenas tenía referentes, por lo que aquel amigo de la familia se convirtió en uno de ellos. No se llamaba Ada Lovelace (incluso puede que entonces ni Fina supiese que la autora del primer algoritmo de la historia fue una mujer), pero fue lo que la ayudó a que normalizase esa profesión. Ahora Fina es uno de los referentes que encontramos en el equipo técnico de Cuatroochenta. Como también lo es Ester Caballer, desarrolladora iOS en Cuatroochenta con la que Fina comparte experiencias e impresiones en el séptimo episodio de Cuidado con las macros ocultas.

Tecnología para encontrar mujeres STEM

Referentes cotidianos y realidades cercanas. Tanto, como el caso de Mireia Belinchón (14 años), Leire Belinchón (17 años) y Claudia Marzal (17 años) o, lo que es lo mismo, Girls4STEM, nombre del grupo con el que han presentado Hidden Women, app que tiene como objetivo visibilizar a las mujeres que se dedican a disciplinas STEM para inspirar y despertar la vocación en niñas y adolescentes y, a su vez, ayudar a reducir la brecha de género: “Ha quedado demostrado que aquellas chicas que están informadas sobre STEM y tienen referentes, tienen más probabilidades de elegir una carrera relacionada”, explica Claudia.

hidden women logo
La app recoge las biografías de más de 60 mujeres del mundo de la ciencia y la tecnología, y lo combina con una serie de juegos que ayudan en el aprendizaje. Pero esto no es todo, porque Hidden Women, que cuenta con la colaboración de Cuatroochenta, les ha valido para convertirse en las finalistas mundiales de Technovation Girls 2021, programa que reta a las niñas a cambiar el mundo a través de la tecnología con un concurso de emprendimiento tecnológico a nivel mundial: “Nunca llegamos a interiorizar que nos podría pasar y la verdad es que, cuando nos enteramos, fue una sorpresa para todas. En ningún momento pensamos que podríamos llegar tan lejos”. Por ahora, la app solo está desarrollada para iOS en versión beta (publicada en TestFlight); el objetivo es adaptarla a Android y que esté disponible en ambas store. Además, el Ayuntamiento de València, a través de Valencia Activa, ha anunciado que será partner de la app para llevarla a los colegios.

Girls4STEM: Leire Belinchón, Mireia Belinchón y Claudia Marza

El objetivo de la app Hidden Women, proyecto finalista mundial de Technovation Girls 2021, es llegar a los centros educativos para que niñas, niños y adolescentes conozcan y utilicen la herramienta.

Para Claudia, que actualmente está cursando 2º de Bachiller en el IES La Plana de Castelló, su entorno también ha sido clave para desarrollar su vocación STEM: “A la hora de elegir entre ciencias o letras, sí que estaba más dudosa en su momento. Al final me decanté por mis referentes más cercanos, aunque no eran mujeres; ese impulso, el que te enseñaran un poco ese mundo y cómo funcionaba, fue lo que me ayudó a decantarme más por la informática y las TIC, pero muchas de mis compañeras se fueron más para el bachiller Humanístico”, explica Claudia junto a Mireia y Leire en Cuidado con las macros ocultas. “De hecho, al llegar a mi clase de bachiller, me di cuenta de que, de 30 personas, éramos diez chicas; y la mayoría están para Ciencias de la Salud, ni siquiera para tecnología. Fue un shock”. “En mi clase la situación es similar”, afirma Leire, que también cursa 2º de Bachillerato (IES Matilde Salvador de Castelló). Y aquí, en este punto, es en el que tres jóvenes de 14 y 17 años se encuentran con aquella sensación muy similar a la de Fina cuando “estaba yo sola”. De referentes próximos que despiertan una vocación, para acabar convirtiéndose en uno de ellos. Pero también de sentirte “rara” cuando eres la única mujer programadora o cuando en tu clase de 30 personas tan solo 10 son chicas. De todo el trabajo que queda por hacer.

«El objetivo es crear referentes para que las más jóvenes se vean inspiradas y sepan qué han hecho otras mujeres, y que ellas pueden hacerlo también»

Claudia Marzal (Hidden Women)

Vocación STEM

Según el informe Radiografía de la brecha de género en formación STEM, muchas mujeres están interesadas en estudiar cuestiones relacionadas con la Salud, los seres vivos y los cuidados. Expertas y expertos apuntan a que el camino para conseguir que se interesen por carreras STEM es cambiar la percepción que se tiene por estos estudios y mostrarles que la tecnología “está relacionada con el cuidado de las personas, el planeta y la sostenibilidad”, como apunta Montserrat Grañeras, responsable de la Unidad de Igualdad de Género del Ministerio de Educación y una de las autoras del informe, en este artículo de El País; siendo una herramienta para poder cambiar y mejorar su entorno. Ya sea creciendo dentro de una empresa tecnológica y siendo referente para otras compañeras y mujeres o desarrollando con tan solo 14 y 17 años una app que ayuda a combatir la brecha de género: “Nosotras somos las que vamos a elegir qué carrera queremos hacer. Si ya contamos con referentes femeninos, ayudará a que algunas chicas que tengan dudas puedan decidirse por hacer una carrera STEM”.

La ausencia de referentes, próximos y actuales, los estereotipos y la poca visibilidad del impacto social de la tecnología explican la limitada presencia de las mujeres en el sector TIC y la razón por la que, tal vez, (todavía) no quieren ser Ada Lovelace.

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