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Transformación digital

Convertirse en industria 4.0 en el sector cerámico desde la experiencia del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) en la transformación digital de empresas.

Abres el buscador, escribes “transformación digital” y te encuentras con más de 35 millones de resultados. Sí, sin duda es uno de los conceptos de moda. Escuelas de negocio, universidades, fundaciones, empresas. Todos están moldeando el concepto con unos o con otros intereses.

Si ya llevas años detrás de este concepto, igual te has topado con alguien que se pregunta si en lugar de “transformación digital” (TD) deberíamos estar hablando de “transformación para la era digital” (TED). Personalmente me gusta más el segundo planteamiento, porque puede ayudarnos a entender mejor el objetivo de nuestra transformación y creo que le da una visión más progresiva.

La industria cerámica y su preparación para la era digital

Una de las industrias que están haciendo un esfuerzo hacia esta TED es la cerámica. España es el primer país productor de Europa, seguido de Italia. Según la patronal ASCER, el sector azulejero es la tercera industria española que más superávit comercial aporta al país, siendo España el primer exportador de cerámica en volumen de la UE y el segundo del mundo, lo que da idea del valor estratégico de esta industria y de sus empresas. Especialmente en el cluster de Castellón, sede del 81% de las empresas dedicadas a la producción cerámica de toda España, lo que supone que más del 90% de la producción de azulejos de nuestro país se fabrica en esta provincia, especialmente en el triángulo formado por l’Alcora, Vila-real y Onda.

El pasado mes de febrero se celebró el Congreso Mundial de la Calidad del Azulejo y del Pavimento Cerámico, Qualicer’18. En él se presentó por parte del Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) una excelente ponencia sobre la industria 4.0 y un caso real de puesta en práctica en el sector cerámico. El caso descrito tiene cierto componente tecnológico, pero es, sobre todo, un reto de gestión, para el que es necesario que el contexto sea adecuado y permita entender, como afirma el director del ITC, Gustavo Mallol, en la editorial del monográfico Industria 4.0 de Vigilancer, el carácter estratégico y disruptivo del cambio hacia la transformación digital.

 

¿Cuál es el grado de madurez digital de nuestra compañía?

Este cambio no se produce de la noche a la mañana. Es necesario prepararlo e incentivarlo. Existen varios modelos diferentes para medirla, varios prismas desde los que analizar ese grado de madurez digital, para abordar posteriormente el plan de transformación para la era digital.

Medir la madurez digital de las empresas

Desde el Cociente Digital de McKinsey, el Modelo Sectorial para Telecomunicaciones, el Modelo de Cultura Digital, el Mapa de Madurez del MIT, todos ellos modelos de medición de la madurez digital de las empresas, presentan capacidades relevantes como el modelo de grado de preparación para la industria 4.0, que es directamente aplicable al caso de la industria cerámica.

La transformación que se está viviendo en el mundo industrial, como indica el profesor Oswaldo Lorenzo Ochoa en su artículo Modelos de madurez digital: ¿En qué consisten y qué podemos aprender de ellos?: Implica un nuevo nivel de organización y control de la cadena de valor a través del ciclo de vida de los productos. Este ciclo se focaliza en la personalización de los deseos de los clientes y la extensión de esta personalización desde el concepto hasta el pedido, el desarrollo, la producción, la entrega del pedido al cliente final y las fases de uso del producto. Bajo esta perspectiva, son cuatro las áreas donde hay un gran potencial de aplicación:

  • La fábrica inteligente (smart factory)

  • Las operaciones inteligentes (smart operations)

  • Los productos inteligentes (smart products)

  • Los servicios que son guiados por los datos (data-driven services)

Efectivamente, en la ponencia que avanzaba anteriormente “Industria cerámica 4.0. Un caso real”, de G. Mallol, J. Boix, D. Llorens, J.J. Clausell, J.I. Cantero y otros, se apuntaba precisamente en esa dirección. El proceso de fabricación de baldosas cerámicas podemos afirmar que está tecnológicamente maduro desde el punto de vista de su grado de automatización. Sin embargo, desde un punto de vista del control del proceso y la gestión de las operaciones en planta, todavía necesita seguir avanzando para alcanzar los estándares de la Industria 4.0.

Uno de los problemas que recoge la ponencia, es que “actualmente, la información que se gestiona es manual, discontinua, poco elaborada, desfasada en el tiempo respecto a la producción real, y en muchas ocasiones, no permite un análisis fiable de las operaciones. Es más, a nivel de control del proceso, las diferentes etapas de fabricación constituyen islas de control aisladas en las que la información no fluye de forma automática entre unas y otras”.

prensa cerámica

En la conversación que mantuvimos con Gustavo Mallol, lo tenía claro: “Existen demasiadas fases en la fabricación de una pieza cerámica que escapaban al control. La decoración es un proceso en el que se han hecho avances, pero quedan algunas etapas, como el esmaltado, cuyo desarrollo es completamente analógico y su control manual. Los hornos, máquinas aparentemente controladas, tienen actualmente implementado un control que se basa únicamente en seguir un ciclo de temperatura preestablecido. No existe retroalimentación derivada de la medida en continuo de las variables del producto cocido que permita modificar en continuo la “receta” de cocción.

Por tanto, podemos decir que la cocción no es una etapa controlada. Un proceso, el de fabricación de baldosas, aparentemente continuo, en realidad no lo es con lo cual la información relativa al producto fabricado se pierde, ya que las piezas no están indexadas individualmente. Por ejemplo, las piezas prensadas la mañana de un lunes, pueden ser cocidas la tarde de un miércoles, ya que pueden estar almacenadas en boxes durante este periodo de tiempo. Además, cuando se cuecen no necesariamente lo hacen en el mismo orden en el que fueron conformadas, con lo cual se pierde su trazabilidad”.

Estas deficiencias en los sistemas de información lastran la competitividad de las empresas. Además, el hecho de no tener una explotación adecuada de la información que genera el proceso productivo limita la utilización de modelos de negocio más avanzados.

“Que exista una correcta trazabilidad de la producción en continuo y en tiempo real, la cual permitiría conocer con exactitud aspectos tan importantes como, por ejemplo, el coste real de fabricación de una baldosa cerámica, el rendimiento de un sistema en el proceso de producción o el consumo energético derivado de la producción de un lote”.
Gustavo Mallol (director del ITC)

Formación a diferentes niveles

La formación es otro de los elementos a tener en cuenta a la hora de abordar un plan de transformación para la era digital. A nivel técnico un adecuado perfil tecnológico se vuelve cada vez más necesario. El Consell valenciano, por ejemplo (por seguir en la provincia de Castellón, pero es extrapolable a otros territorios), ya ha anunciado una adaptación de  la FP que dé cobertura a las demandas del sector cerámico. Sin embargo, también es necesaria la formación para nuevos perfiles, aquellos que toman decisiones.

En este sentido desde Cuatroochenta estamos aportando nuestro granito de arena creando, junto con la Universitat Jaume I de Castellón, el Master in Digital Development Management un título propio orientado a dar formación específica a profesionales de distintos ámbitos, con responsabilidades en la toma de decisiones, para reforzar sus capacidades en el ámbito de los procesos de transformación digital y la cultura digital de sus compañías.

Sin duda, tenemos por delante un reto y una oportunidad: la de prepararnos para la era digital. Como afirma Andrés Ortega en La imparable marcha de los robots podemos: “Caer en la ansiedad tecnológica, la cuarta, la del largo plazo de los beneficios que pueden conllevar estos avances tecnológicos, frente a las disrupciones sociales que van a provocar a corto plazo”. Se trata, no de dejarnos llevar por el sentido de urgencia, si no de analizar a través del modelo de madurez digital adecuado dónde estamos y en qué situación para abordar una preparación que nos lleve hacia el éxito futuro. Algunos ya lo han entendido y ya lo están haciendo. ¿A qué esperas?

 

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