Ante todos los desarrollos tecnológicos y la evolución acelerada de la IA, la energía es ahora mismo el principal escollo. Escalar este tipo de tecnologías requerirá una potencia de cálculo y, por tanto, energética nunca vista. El principal reto ya no sólo radica en lo que la inteligencia artificial es capaz de hacer, sino en cómo asegurar que su crecimiento sea sostenible. Ya hemos empezado a verlo, pero en los próximos años será fundamental observar cómo las organizaciones priorizan sus infraestructuras para poder mantener estas tecnologías, las más disruptivas del siglo XXI.
Las grandes tecnológicas están construyendo hipercentros de datos con capacidades de gigavatios para responder a la creciente demanda de cómputo. Además, son continuos los acuerdos que buscan asegurarse esa capacidad para mantener la ventaja competitiva en la acelerada carrera por el desarrollo de la IA:

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Pero el problema no será la capacidad de cómputo, sino la energía disponible. En 2028, la IA consumirá en EE. UU. tanta energía como toda España. Según las estimaciones publicadas a finales de 2024 por el Departamento de Energía del país el uso de energía de los centros de datos se duplicará o triplicará en los próximos dos años. Este brutal consumo de energía y también de agua es el argumento utilizado por el doctor en ciencias biológicas Fernando Valladares para apuntar que “por selección natural se dejará de utilizar la IA para muchas estupideces”, tal y como señala en un episodio del podcast de Cuatroochenta, grabado en directo desde la sede central del CSIC, en Madrid.
El propio CEO de Microsoft, Satya Nadella, reconocía en una entrevista en Bg2Pod junto al CEO de OpenAI que “el mayor problema que tenemos ahora no es un exceso de cómputo, sino la energía; es más bien la capacidad de completar las compilaciones lo suficientemente rápido cerca de la fuente de alimentación”. Una cuestión que también abordó el director de Innovación en Microsoft España, David Hurtado, en el episodio del podcast de Cuatroochenta 'Agentes de IA para pasar a la acción'.
Tanto compañías como gobiernos buscan fuentes de energía sostenibles y fiables y, no solo por la presión del mercado, sino también por las exigencias regulatorias y ambientales. Invierten en energías renovables, como la solar y la eólica, junto a una renacida energía nuclear o proyectos ambiciosos en el espacio. Todo con el objetivo de cubrir las necesidades actuales y reconducir el ecosistema hacia un modelo más eficiente y resiliente.
«La inversión en infraestructura está siendo hoy más importante que nunca. El gigavatio/hora se ha convertido en el nuevo oro mundial. El verdadero desafío ya no es lo que la IA puede lograr, sino cómo podemos garantizar la energía disponible para que su crecimiento sea escalable y sostenible. »
«La soberanía digital es un conjunto de habilidades y capacidades que van desde la política estratégica hasta la parte técnica. Es como construir un puzle con muchas piezas que suma tecnología propia, protección de datos personales y empresariales y capacidad de respuesta a amenazas con unas reglas claras.»
