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Sin aspirar a sustituir el cuidado personal, la tecnología puede acompañar y ayudar al personal sociosanitario a mejorar la atención y los cuidados. El diseño de las soluciones, la personalización y la regulación centraron la charla #EnModoAvión “¿Puede cuidarnos un algoritmo?”, organizada por Cuatroochenta en el Palacio Las Alhajas de Madrid.

Ayuda y acompañamiento pero no sustitución. Esta frase podría resumir la principal conclusión del debate que ya partía de la base de que la tecnología y los algoritmos no pueden suplir el cuidado humano de las personas, sino aliviar la carga, agilizar tareas y, en definitiva, optimizar el tiempo para mejorar la atención sociosanitaria.

Con un tono calmado y reflexivo, Javier, Lydia, Jaime y Ricardo pusieron de relieve los elementos que debería tener en cuenta el diseño tecnológico para evitar excluir a los mayores o aumentar su dependencia. También debatieron sobre los beneficios que puede aportar la aplicación de inteligencia artificial para detectar enfermedades o situaciones de soledad no deseada o la exigencia de una regulación que garantice los derechos de las personas mayores.

«Atención inteligente personalizada»

“El algoritmo no nos cuida pero hoy en día ningún cuidador podemos trabajar sin utilizar la información que nos dan determinado tipo de soluciones”. Así respondía Jaime del Barrio a la pregunta lanzada por la moderadora Esther Paniagua sobre si podían o no cuidarnos los algoritmos y si podían hacerlo bien. Y ante las críticas del gerontólogo, Javier Yanguas, sobre la falta de personalización de la tecnología destinada a mayores, introdujo el concepto de “atención inteligente personalizada”, es decir, una atención personal de calidad sustentada o agilizada por la tecnología.

Por su experiencia en el sistema sanitario, explicó que el 40% de la actividad actual es ineficiente y “hay lagunas de atención” que podrían cubrirse gracias a la automatización, como ya se hace en otros sectores como el consumo, la movilidad o el trabajo.  Y volviendo a hacer uso de las estadísticas, resaltó que “el 80% del tiempo de los trabajadores sanitarios y sociosanitarios lo utilizamos para luchar contra la informática”, en detrimento de atender y cuidar a la personas. Es por ello que defiende, enérgicamente, que la tecnología puede ayudar a automatizar algunas tareas en el sistema sociosanitario, para ganar tiempo para una atención humana “de calidad y calidez”.

Edadismo en el diseño y desarrollo tecnológico

Javier Yanguas fue el primero en mencionar el diseño tecnológico como uno de los principales retos para no excluir a las personas mayores de la transformación digital. “Tengo alguna suspicacia” reconocía el gerontólogo quien pedía más transparencia en el desarrollo de soluciones. El reciente estudio ‘Edadismo en inteligencia artificial para la salud’ de la OMS, decía Yanguas, alerta que las soluciones tecnológicas “marginan a las personas mayores”, perpetúan sesgos y, además, no tienen diseños participativos.

Desde las empresas, insistía, estamos trabajando en modelos de desarrollo de tecnología de forma abierta y ética, pero que también sean viables. Y puntualizaba que en el uso de la inteligencia artificial era imprescindible la “visión humanista” para ayudar realmente a las personas. Y ponía el ejemplo de la automoción asistida que está ayudando a todo tipo de conductores, independientemente de su edad.

Sobre la discriminación y los prejuicios hacia las personas por cuestión de edad y su impacto en el desarrollo tecnológico hablamos con Vânia de la Fuente Núñez en el nuevo episodio del podcast de Cuatroochenta Cuidado con las macros ocultas. Es la responsable de la campaña mundial contra el edadismo de la OMS. Pone la lupa sobre todo en la inteligencia artificial porque puede perpetuar la discriminación hacia las personas mayores y, por tanto, afectar a la calidad de la atención que reciben. Precisamente, el podcast arranca con el testimonio de Carlos San Juan, el médico jubilado impulsor de la campaña “Soy mayor, no idiota”, que reclamaba la atención personal en los bancos y que evidenció la brecha digital que sufren las personas mayores como consecuencia de la transformación digital.

¿El uso de la tecnología aumenta la dependencia de los mayores?

Soluciones más sencillas y claras. Esta era la petición de la profesora de bioética de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del comité de bioética de España, Lydia Feito, para conseguir una experiencia amable, ya que la tecnología no lo es siempre. Y remarca que las máquinas, robots o sistemas “no deberían aumentar ni la dependencia ni la fragilidad de las personas mayores”, haciéndolas aún más vulnerables.

En esa relación, explicaba Feito, hay un elemento que se conoce como “responsividad” que hace que la persona que recibe esos cuidados también pueda responder e interactuar con el cuidador, sin que sea simplemente un sujeto pasivo. Y precisamente este punto más humano es el que la profesora pone en duda que pueda cubrir la inteligencia artificial.

IA para cuidar y detectar enfermedades

Dejando claro que la inteligencia artificial “no es magia”, Ricardo Gabarró explicaba que simplemente esta tecnología nos ofrece muchos más datos para nutrir los algoritmos y generar patrones de comportamiento. La IA está aplicando, por ejemplo, en el reconocimiento de voz para detectar una situación de soledad o de depresión o para identificar el movimiento físico de una persona y diagnosticar de forma temprana los signos de fragilidad y dependencia. Este tipo de tecnologías, afirmaba Gabarró, permiten “llegar a soluciones mucho más rápido”.

Desde las empresas, insistía, estamos trabajando en modelos de desarrollo de tecnología de forma abierta y ética, pero que también sean viables. Y puntualizaba que en el uso de la inteligencia artificial era imprescindible la “visión humanista” para ayudar realmente a las personas. Y ponía el ejemplo de la automoción asistida que está ayudando a todo tipo de conductores, independientemente de su edad.

¿Control o seguridad?

Aunque quien más investiga en salud actualmente se la tecnología, no debe haber atajos en el camino para hacerla usable. Con este argumento Jaime del Barrio defendía que todo desarrollo tecnológico relacionado con la salud pasara por unos filtros para conseguir que fuera viable. Y lo justificaba, además, de nuevo con cifras: solo 2 de cada 100 aplicaciones serán exitosas y servirán realmente para cambiar la evolución de una enfermedad. La necesidad de tener una regulación, ajustada a la ética y los derechos de los mayores, fue unos de los puntos en que todos los ponentes estuvieron de acuerdo.

Para la profesora de bioética, es prioritario escuchar la opinión de las personas mayores sobre qué quieren hacer con la tecnología, especialmente cuando se habla de control y privacidad. Y ponía el ejemplo de las pulseras con GPS que monitorizan a las personas mayores. ¿Se les ha consultado si quieren estar controladas las 24 horas del día?, se preguntaba Feito. De la misma opinión fue Javier Yanguas quien recordó que la mayoría de soluciones están relacionadas con la seguridad, el control y la medicación. Así, añadía, “aseguran la vida pero no la maximizan”.

Charla #EnModoAvión - '¿Puede cuidarnos un algoritmo? Tecnología y personas mayores

En definitiva, un debate que sirvió para puntualizar que todo esto no va de analógicos o digitales, sino de tener en cuenta que todas las personas podemos llegar a la vejez, en unas u otras circunstancias y de que la tecnología puede ayudarnos, pero no encargarse de cuidarnos. Además, todo ello, en un contexto en el que cada vez se precisan de más profesionales sanitarios para atender las necesidades asistenciales. Y la tecnología aquí puede, precisamente, tener un papel fundamental para optimizar los recursos.

Las charlas #EnModoAvión 

#EnModoAvión es un proyecto alineado con el compromiso de innovación responsable (RRI) de Cuatroochenta para reflexionar sobre el impacto de la tecnología en la sociedad ofreciendo debates abiertos de tono generalista y divulgativo. El ciclo itinerante de charlas pretende propiciar el intercambio de ideas y la participación de invitados y asistentes para contribuir a un uso más informado, responsable e inteligente de la tecnología.

En cada área de conocimiento, Cuatroochenta se asocia con diferentes entidades u organizaciones con el objetivo de abordar las charlas aunando rigor y espíritu crítico, contando con destacados expertos de referencia, para que debatan de una forma cercana y accesible.

Las charlas #EnModoAvión se celebran desde 2017 y han abordado la relación de la tecnología con la educación (Castelló), la salud (Madrid), la alimentación (Zaragoza), las Smart Cities (València) y el retail (Barcelona).

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