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La IA está cambiando nuestra forma de trabajar, aunque no afecta por igual a todos los equipos. El upskilling y el reskilling nos permiten prepararnos para esos cambios, ya sea ampliando nuestros conocimientos para seguir creciendo en el puesto actual o aprendiendo a desempeñar una función diferente.

Upskilling y reskilling: qué son y en qué se diferencian

El upskilling nos permite ampliar o actualizar nuestros conocimientos para seguir creciendo en el puesto actual. Con el reskilling, aprendemos a desempeñar una función diferente. Esa es la diferencia entre upskilling y reskilling, y ambos pueden formar parte de nuestra trayectoria profesional en distintos momentos.

Upskilling: actualizar competencias para evolucionar en el puesto actual

¿Qué es upskilling en el día a día? Pongamos de ejemplo a una persona que trabaja en atención al cliente y aprende a usar la IA para clasificar consultas y preparar respuestas. Sigue atendiendo a los clientes, pero necesita saber cómo revisar lo que propone la herramienta y decidir qué casos debe resolver directamente.

Lo mismo ocurre cuando un desarrollador aprende a utilizar una nueva herramienta de programación o una consultora incorpora un programa de análisis de datos a su trabajo. Mantienen su función y amplían sus conocimientos para realizar tareas que antes no podían hacer o que les llevaban más tiempo.

Reskilling: adquirir nuevas capacidades para asumir una función diferente

El reskilling nos prepara para asumir una función distinta. Si una empresa automatiza el registro manual de incidencias, la persona que realizaba esa tarea podría formarse para pasar a un puesto de análisis y mejora de procesos. Conocer cómo se registran las incidencias le serviría para investigar por qué se repiten algunos problemas y proponer cambios.

Entender qué es reskilling implica pensar en cómo se hará ese cambio de función. La empresa y el profesional necesitan tener claro qué responsabilidades asumirá, qué conocimientos puede aprovechar y qué le falta por aprender. La formación debe ir acompañada de tiempo para practicar en el nuevo puesto y del apoyo de alguien que pueda orientarle y resolver sus dudas.

Por qué el cambio tecnológico obliga a revisar las competencias profesionales

Un puesto de trabajo reúne tareas muy diferentes. Algunas se pueden automatizar, mientras que otras requieren la experiencia y el criterio de una persona. Una herramienta puede agilizar el registro de datos y dejar más tiempo para atender a un cliente, entender un problema o decidir cómo resolverlo. Por eso, automatizar una tarea cambia el trabajo de quien la realiza, aunque no sustituya todas sus responsabilidades.

Celia Pallarés, nuestra CHRO del grupo Cuatroochenta, analiza qué habilidades ganan valor ante el despliegue de la IA. Cada equipo puede llevar esa reflexión a su propio trabajo: qué tareas están cambiando, cuánto tiempo les dedican y qué necesitan aprender para hacerlas de otra manera.

Cómo la inteligencia artificial y la automatización transforman tareas y perfiles

La IA puede resumir un documento, preparar un borrador o clasificar solicitudes. Quien la utiliza necesita comprobar que el resumen recoge la información verdaderamente importante, corregir los errores del borrador y detectar las consultas que requieren atención personal. Trabajar con IA exige saber revisar sus resultados y decidir cuándo intervenir.

Al preparar un informe para un cliente, por ejemplo, la IA puede ayudar a reunir y ordenar información. Ese apoyo puede dejar más tiempo para interpretar los datos y explicar qué significan para el negocio. Para aprovecharlo, necesitamos aprender a utilizar la herramienta y definir cuándo debe intervenir una persona en un proceso con IA. Así sabemos qué tareas podemos delegar y cuáles requieren nuestra revisión antes de entregar el informe.

Cómo saber si conviene apostar por el upskilling, el reskilling o ambos

La elección depende de cómo está cambiando nuestro trabajo y de hacia dónde queremos orientar nuestra carrera. Estas preguntas pueden ayudarnos a decidir:

¿Voy a seguir haciendo la misma función? Si necesitamos aprender a utilizar nuevas herramientas o hacer algunas tareas de otra manera, el upskilling nos permite actualizar nuestros conocimientos para seguir desempeñando ese trabajo.

¿Quiero o necesito cambiar de puesto? El reskilling nos prepara para ese cambio. Antes de elegir la formación, necesitamos conocer las responsabilidades del nuevo puesto y qué tendremos que aprender para asumirlas.

¿Será un cambio progresivo? Podemos empezar aprendiendo a usar una herramienta en nuestro puesto actual y, más adelante, prepararnos para una función de diseño o mejora de procesos. En ese recorrido se combinan el upskilling y el reskilling.

La formación debe encajar con los intereses de cada profesional y con las necesidades del equipo. Para cambiar de funciones, necesitamos una oportunidad real de ejercerla y el apoyo de la organización durante la transición.

Cómo diseñar un plan de upskilling y reskilling con aplicación real

El plan empieza por definir qué queremos que cada persona pueda hacer después de formarse. Ese objetivo nos permite elegir qué necesita aprender, cómo va a practicar y con qué apoyo contará.

  1. Identificar qué está cambiando. Una nueva herramienta, un proceso automatizado o una forma diferente de atender a los clientes pueden exigir nuevos conocimientos. Revisar cómo se hacen esas tareas y qué va a cambiar permite detectar las necesidades de formación de cada persona.
  2. Concretar el objetivo. Podemos precisar una propuesta amplia, como “formarse en IA”, con una tarea: “aprender a revisar los borradores de informes preparados con IA antes de enviarlos a un cliente”. Así sabemos qué queremos conseguir y podemos comprobar si la formación ha servido para hacerlo.
  3. Aprovechar la experiencia. El conocimiento de los clientes y de los procesos de trabajo sigue siendo útil al incorporar una herramienta o cambiar de función. Esa experiencia permite detectar errores, valorar los resultados y reconocer qué falta por aprender.
  4. Tiempo para prácticas guiadas. Aplicar lo aprendido a una tarea real permite probar, equivocarse y resolver dudas con alguien que tenga experiencia. Si la formación prepara para otro puesto, también hay que acordar cuándo y cómo se asumirán las nuevas responsabilidades.
  5. Comprobar qué se ha aprendido. Después de la formación, analizar cómo se realiza la tarea y en qué se necesita ayuda. Con esa información, se puede ajustar el plan, dedicar más tiempo a practicar o explicar de otra manera lo que aún no ha quedado claro.

Los planes de upskilling y reskilling digital pueden incluir desde el uso de una aplicación hasta la programación o el análisis de datos. Cada profesional necesita una formación relacionada con las tareas que vaya a realizar y las herramientas que utilizará.

El aprendizaje continuo como parte del desarrollo profesional

Hay cosas que aprendemos trabajando con otras personas. Cuando un compañero nos enseña a resolver una tarea, podemos aplicar lo aprendido la próxima vez que nos toque hacerla. Para que eso ocurra, necesitamos poder preguntar y contar con alguien que tenga tiempo para ayudarnos.

En Cuatroochenta, Learnby-do acerca la formación a casos y proyectos reales. Los estudiantes en prácticas cuentan con el acompañamiento de profesionales del equipo para aprender mientras participan en el trabajo. Dentro de este programa también hemos realizado sesiones internas para aprender a utilizar agentes de IA en tareas cotidianas.

Si quieres conocer qué aporta trabajar en un holding tecnológico, te contamos cómo esta experiencia puede contribuir a tu desarrollo profesional. También puedes consultar las oportunidades actuales en Trabaja en Cuatroochenta.