En 2022 apuntamos al low code y no code como una de las tecnologías con mayor impacto en el desarrollo de software. En los dos últimos años, hemos puesto el foco en los asistentes de inteligencia artificial de generación y autocompletado de código. Ahora, la IA parece haberse convertido en un estándar en el desarrollo. Según el último Informe DORA de Google, el 90% de los profesionales ya usan herramientas de IA en sus flujos de trabajo diarios, un 14,1% más respecto al año anterior.
Dependencia de la IA por tarea:

Fuente: DORA State of AI-assisted Software Development 2025 (Google)
En este punto toman protagonismo las plataformas nativas de IA que permiten crear aplicaciones mediante lenguaje natural. No son herramientas que incorporan funciones de IA, sino que esta tecnología es el núcleo funcional de la plataforma. Están orientadas para crear, entregar y desplegar aplicaciones escribiendo poco o nada de código tradicional.
Existen herramientas como Lovable pensadas para personas con poca experiencia técnica. Otras como Bolt.new o Kiro (AWS) dirigidas a desarrolladores profesionales que quieren pasar de la idea al producto de forma ágil. Y otras, especializadas como v0.app, orientadas a la generación de componentes para el diseño de interfaces (UI). La accesibilidad, la agilidad y la usabilidad son características comunes de este tipo de herramientas que están transformando la manera de construir soluciones.
«Con este tipo de herramientas, perfiles de dirección o negocio pueden desarrollar sus soluciones de forma autónoma, sin dependencia de intermediarios. Además, agilizamos y minimizamos los cambios inesperados entre la idea inicial y el resultado final»

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Vibe coding: transformando la programación
Este tipo de plataformas han propiciado la aparición del vibe coding, reconocida como Palabra del Año 2025 por el Diccionario Collins. Es una nueva técnica de programación popularizada por Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI, que está cambiando el rol de los programadores. Pasan de escribir manualmente cada línea de código a guiar y perfeccionar el que generan los modelos de IA a través del lenguaje natural. “Hemos pasado de picar código a orquestar soluciones complejas, vitaminando a nuestro equipo con IA para aportar más calidad y valor a nuestros clientes”, señala Ismael Ibáñez el General Manager de 480:DEV, la empresa de desarrollo de soluciones a medida de Cuatroochenta. La IA simplifica el desarrollo de soluciones, reduciendo tiempos y presupuestos.

Equipo de 480:DEV en uno de sus debates técnicos mensuales
La inteligencia artificial genera el código, pero no conoce ni el contexto ni el negocio de cada compañía, de manera que el papel del desarrollador es clave para guiar y orientar. Este tipo de soluciones consiguen acelerar algunas tareas de desarrollo de software “en un 30, 40% o incluso más” y “ayudan a tener una segunda opinión en temas de arquitectura”, añade Sabin Petru, CTO en Cuatroochenta. A pesar del incremento de la productividad, Petru también advierte de los riesgos de apoyarse demasiado en este tipo de técnicas, ya que sin una supervisión y un conocimiento técnico adecuado sobre cómo funciona la tecnología por dentro se puede generar código con vulnerabilidades y errores que acaben acumulando una deuda técnica.
Aunque la IA pueda automatizar procesos, la demanda de software personalizado y las necesidades de digitalización evidencian que seguimos necesitando programadores cualificados. Como exponía recientemente David Bonilla en su newsletter La Bonilista, al igual que Youtube no acabó con la industria del audiovisual, la IA permitirá ampliar y diversificar el desarrollo de software. “El vibe coder creará aplicaciones o webs que hoy solo existen en su cabeza, llegará a nichos donde la industria no quiere o no puede llegar y, probablemente, la expandirá al generar una paradoja de Jevons: cuando algo se vuelve más barato o eficiente, la gente lo usa mucho más", concluía uno de los máximos referentes del sector tecnológico en España.
«Siento que aporto realmente valor al desarrollo. No se trata de hacer preguntas y ya está, sino de pensar bien lo que queremos hacer en un negocio o contexto concreto y plantearlo para que lo genere de la mejor forma posible. Me quita carga mental de tareas tediosas para pensar en proyectos más ambiciosos»