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Desarrollo app  ·  Smart City  ·  Transformación digital

Un ecosistema omnicanal de dispositivos inteligentes y apps nos acompañan en una nueva forma de viajar cada vez menos mediada, porque todo está conectado y recibimos asistencia casi sin pedirla.

Nos vamos, elijamos el destino

La primera tentación es teclear un nombre en el buscador, tratando de dar con el lugar soñado, sin ser conscientes de que 2019 es el año en el que Google ha añadido el icono del micrófono en su buscador de Android, pese a llevar más de 8 años en los dispositivos con este sistema, en una clara señal de la madurez de esta tecnología y en un aviso a navegantes midiendo el avance hacia las tres V’s: VVV – Voz, Verticalidad y Visual.

Hablando de lo visual, la compañía easyJet ha implementado la aplicación Look&Book, que utiliza inteligencia artificial y aprendizaje automático, para permitir a los usuarios buscar un vuelo subiendo una captura de pantalla de Instagram; easyJet localizará el aeropuerto más cercano en el que opera y nos ofrecerá alternativas de vuelo. Es un claro ejemplo de aplicación centrada en el cliente: han ido donde está el cliente y han aprovechado sus comportamientos para crear una experiencia de cliente muy fluida.

Preparación

La recepción de la documentación del viaje es el siguiente paso en el que nos encontramos y que la tecnología ha transformado nuevamente, con el desarrollo de aplicaciones tanto para clientes como para agencias de viaje, eliminando todo el papel del proceso, además de permitirnos estar informados en tiempo real sobre horarios de vuelos contratados, localizador del billete electrónico, terminal de salida o estar en contacto con servicios extras como guías acompañantes, seguro, atención al cliente, etc. 

 

Panavisión Tours o BCD Travel, compañía internacional de gestión de viajes corporativos filial de Grupo Barceló, son dos ejemplos de aplicaciones desarrolladas por Cuatroochenta, que también aporta soluciones si lo que hemos decidido es viajar por carretera. Así AlphaGuide, la app gratuita de Alphabet España, compañía multimarca de renting, gestión de flotas y movilidad corporativa vinculada al Grupo BMW e ING Car Lease, te permitirá además de contratar un vehículo de combustión o eléctrico, calcular rutas, geolocalizar gasolineras, talleres, radares o puntos de interés, o conectar directamente con las cámaras de la DGT mediante RutaCam o en el plano internacional Northgate Ireland sería otro ejemplo de cómo ha cambiado todo.

Si optamos por el avión, American Airlines combina tanto Realidad Aumentada como Realidad Virtual en la fase de reserva para mostrar a los clientes la vista del avión desde un asiento seleccionado y cuánto espacio para las piernas tendrán. A partir de ahí se abre una oportunidad para la empresa de aumentar el margen de venta y ofrecer un asiento mejor, o simplemente habrá servido para mejorar todavía más la percepción del cliente sobre los servicios de la compañía de vuelo.

Viaje

Ha llegado el día y si optamos por American Airlines, KLM o Aeromexico podemos medir antes de salir de casa los equipajes de mano mediante aplicaciones móviles que implementan Realidad Virtual. Bastará con colocar nuestro equipaje sobre la superposición de una bolsa en 3D generada por la aplicación en nuestro móvil, para conocer si se ajusta al tamaño de equipaje permitido por la compañía aérea.

¿Lo siguiente? El seguimiento del equipaje durante todo el viaje. Saber si se ha facturado, se ha cargado en el avión o si ya está en la cinta de equipajes al llegar a destino. La tecnología ARKit 2.0 de Apple hace que todo esto sea posible, puesto que puede identificar objetos en 3D y crear puntos de referencia únicos.

En el trayecto hay un cambio de mentalidad: ya no comienza en el momento de subirnos al medio de transporte elegido. El viaje comienza en internet. Y desde ahí las compañías buscan cada vez más que todos los puntos de contacto con el cliente le ofrezcan una experiencia coherente, lo que sin duda pasa por tener claro el concepto de omnicanalidad para aplicarlo a toda la estrategia de comunicación de la empresa.

Pasamos del quién nos comprará este servicio turístico al qué deberíamos vender para ayudar al cliente.

Destino

Llegamos al lugar al que nos ha conducido aquella foto en Instagram ¿Recuerdas? Si nuestra agencia de viajes ha apostado por la transformación digital, lo primero que recibiremos será una notificación push que nos hará sentir más seguros.

“El 75% de las personas encuentran útiles las notificaciones push relacionadas con los viajes”.

Excepto si queríamos un destino para desconectar, agradeceremos como agua de mayo que nuestro Destino Turístico sea Inteligente (DTI) y como tal nos provea de una conectividad perfecta (si es pública y gratuita mejor) pero sobre todo de una excelente gestión de la información online, a través de aplicaciones que realmente nos faciliten el desarrollo de nuestra visita y que sin duda también mejorará la vida de los habitantes del destino y la propia imagen de éste.

Granada Human Smart City’ es un ejemplo claro de aplicación en el que “cualquier persona con problemas de movilidad, personas mayores o familias con carritos de bebé, pueden saber con antelación qué ruta es la más adecuada para ellos para recorrer el Albaicín y Sacromonte” en su móvil o en la web. La accesibilidad es uno de los elementos claves de un DTI.

Hasta las antiguas pulseras de los resorts se han transformado digitalmente. Gracias a la tecnología RFID/NFC las nuevas pulseras pueden integrarse con los sistemas de gestión de cualquier tipo de negocio (PMS, TPV, etc.) y en el caso por ejemplo del turismo de festivales, eventos o ferias, permiten desde validar la entrada (disminuyendo las posibilidades de fraude) hasta controlar el acceso a determinados espacios y aportar información extra a los organizadores, en tiempo real, para por ejemplo modular los servicios sanitarios o de seguridad e incluso mantener la comunicación con el usuario, si éste lo desea, produciendo una mejora de la experiencia de usuario y aumentando el brand engagement. Por no hablar de la comodidad que supone en un parque acuático por ejemplo el no llevar dinero y pagar con tu pulsera gracias a este tipo de aplicaciones.

 

Aunque estamos “turisteando” seguimos teniendo las mismas necesidades que en casa, así que tras varios días de viaje puede ser que necesitemos ocuparnos de nuestra ropa, aplicaciones como Cleangoo permiten gestionar todo el ciclo de servicio de lavado o planchado e incluso la forma de entrega: doblado o colgado.

¿Y si enfermo? Pues si tienes la suerte de estar en Castellón como Cuatroochenta, la Diputación ha puesto en marcha el primer funcionario bot que nos dará de forma rápida información sobre los centros de salud o de las farmacias de guardia, gracias al uso de la inteligencia artificial.

¿Puede ser que el futuro del turismo esté en quedarse en casa?

Al menos para un segmento de la población que no puede permitirse viajar a ciertos destinos por cuestiones económicas o de salud, o para un tipo de visitas, espacios de difícil acceso por ejemplo, puede ser que sí.

Helsinki, la capital Europea de turismo inteligente de 2019, ha desarrollado un espacio para ello a través de unas gafas de realidad virtual que pretende alcanzar el millón de turistas virtuales el próximo año 2020, turistas que en caso de ser amigos, aunque provengan de distintas partes del mundo, pueden coincidir en un local virtual o volver a la Helsinki del siglo XX, un lugar ya inexistente, preservando y promocionando así el entorno sociocultural a la vez que se procura el desarrollo económico del lugar (mediante la venta de productos online que se han visto virtualmente).

Estas aplicaciones también son un guiño a la sostenibilidad, en el caso de Helsinki en una clara coherencia con los valores de la ciudad que pretende estar libre de emisiones de carbono en 2035, aunque si decidimos viajar realmente a este destino nos encontraremos aplicaciones como My Helsinki, que nos permite tener la ciudad en la palma de la mano.

En definitiva, ser una ciudad o un destino turístico inteligente consiste en usar la digitalización para acercarla a cada uno de sus habitantes, sean vecinos, turistas, reales o virtuales y hacer que su viaje sea una experiencia personalizada.