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Podcast  ·  Soluciones Cloud

El creciente uso de las soluciones cloud, para aprovechar la agilidad y la disponibilidad que nos ofrecen, impulsa a los centros de datos a redoblar esfuerzos para reducir el consumo energético, que supone el 1% de la electricidad mundial. Así se pone de relieve en el nuevo episodio del podcast Cuidado con las macros ocultas de Cuatroochenta.

En 2025, los centros de datos profesionales, esenciales para que funcione la nube, deberán almacenar 7,5 zetabytes, según cálculos de la consultora IDC. Cuesta de imaginar porque un zetabyte es un byte seguido de 21 ceros. Con un zetabyte se podría guardar el equivalente a 17.200 millones de iPhones de 64 GB. Cifras astronómicas que evidencian que el cloud es una tecnología que cada vez utilizan más organizaciones por la flexibilidad, la agilidad y la optimización de procesos que aporta.

El aumento de la demanda de este tipo de soluciones tecnológicas y su impacto medioambiental centran el último episodio del podcast Cuidado con las macros ocultas de Cuatroochenta. Bajo el título ‘¿Es el cloud infinito? El impacto medioambiental de la nube’ se pone el foco en la huella de carbono de los data center que son esas grandes infraestructuras que permiten el procesamiento de los datos y en las medidas que están adoptando para mitigarla.

¿Qué hacemos ciudadanos, empresas y gobiernos para agrandar la nube?

Un minuto en internet en 2021

Facebook

1,4 millones
navegando

Youtube

500 horas
de contenido subidas

Google Play y App Store

414.764 apps
descargadas

Google

5,7 millones
de búsquedas

Instagram

695.000 stories
compartidas

Twitter

200.000 personas
twiteando

Correos electrónicos

197.6 millones
enviados

WhatsApp y Facebook Messenger

69 millones
de envíos

Netflix

28.000 suscriptores
viendo contenidos

Linkedin

9.132
conexiones

Fuente: @LoriLewis

Los centros de datos son el pilar principal para que todas estas acciones que hacemos en internet, sumadas a los automatismos en los negocios, puedan estar disponibles en cualquier momento y desde cualquier lugar. Pero para conseguirlo, esas granjas enormes de servidores, distribuidas por todo el mundo, consumen el 1% de la energía mundial. Según un estudio publicado en 2020 por la revista Science, son 205 teravatios por hora, un 6% más que hace una década.

A pesar de estas cifras, la Data Center Operations Manager de Microsoft en Austria y secretaria de la recién creada asociación SpainDC, Patricia Rodríguez Henríquez, resalta que «el crecimiento de la demanda de data center en los últimos años se ha duplicado, pero no ha sido así el aumento energético», ya que son instalaciones mucho más eficientes que años atrás. Además reconoce que los servicios de conectividad y procesamiento aún se agrandarán más con el despliegue del 5G, aunque añade que «no tienen por qué ir ligados a un mayor consumo energético».

«Los data center son la parte trasera del cloud. Cubrimos la parte física de alojamiento de la infraestructura y aseguramos la disponibilidad y la interconectividad»

Patricia Rodríguez Henríquez, Data Center Operations Manager de Microsoft en Austria y secretaria de SpainDC

¿Cuál es el impacto ambiental de nuestras acciones en la nube?

Enviar un correo electrónico, consultar una base de datos, automatizar un proceso, wasapear o compartir un meme son hábitos que hemos incorporado a nuestro día a día. Sin ser conscientes, colaboran a ensanchar la nube y elevar el consumo energético y la huella de carbono.

1 mail = 10 gramos de CO2

1.000 búsquedas de Google = un coche circulando 1Km

1 hora de videoconferencia = requiere de 2 a 12 litros de agua

1 hora de Netflix = calentar 4 bolsas de palomitas en el microondas

«Hablamos del optimismo tecnológico, de que pensamos que vamos a ir a mejor como sociedad por tener acceso a todas estas tecnologías», apunta la periodista científica y ambiental y profesora de comunicación, Maria Josep Picó, quien añade que «sin embargo dejan a un lado el impacto y coste que tienen sobre el medio ambiente».

«El foco se pone en la ciudadanía y en la capacidad que tenemos de reducir nuestro consumo. Pero son las empresas las que tienen un gran poder para hacer cambios en esa reducción, incluso los gobiernos con sus políticas podrían ayudar muchísimo más para reducir esos consumos»

Maria Josep Picó, periodista científica y ambiental y profesora de comunicación en la UJI y la UPF

Cuando una empresa decide dar el salto al cloud, decide digitalizarse y está demostrado, según explica Patricia Rodríguez, que su uso es más sostenible. De hecho, la migración a la nube puede reducir en un 98% la huella de carbono de una compañía, según datos hechos públicos por el presidente de Microsoft en España, Alberto Granados en la última edición de AMETIC 2021.

Alternativas para reducir la huella de carbono

Las energías renovables y el uso eficiente del agua son dos de las medidas por las que están apostando las grandes tecnológicas para reducir el impacto ambiental de sus data center. La inteligencia artificial también está ayudando a mejorar la gestión y la sostenibilidad de las instalaciones. Además, hay compañías que se decantan por un proveedor cloud u otro en función de las herramientas de medición de la huella de carbono que ofrecen.

Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure, Salesforce, Google y Oracle son los cinco grandes proveedores de servicios en la nube en el mundo. Concentran el 38% del pastel con un aumento del 31% anual, según datos de IDC. Los cinco se han fijado entre 2025 y 2030 como objetivo para realizar todas sus operaciones con energía 100% renovable y reducir al máximo las emisiones.

El mapa de los principales data center

El espacio es uno de los factores determinantes para instalar un data center. También el acceso a la electricidad y la proximidad a los recursos naturales como lagos o ríos para ayudar a refrigerar las máquinas. Las bajas temperaturas son determinantes, así como la posibilidad de acceder a energías renovables y los incentivos fiscales. Existen centros de datos en instalaciones curiosas como un submarino que los nazis abandonaron en Marsella durante la Segunda Guerra Mundial, en un antiguo búnker nuclear ubicado en Estocolmo a 30 metros bajo tierra, en antiguas minas o en una capilla, donde se ubica el ordenador más potente de España, del Barcelona Supercomputing Center.

España quiere ser el nuevo ‘hub’ digital del Sur de Europa

Aunque España no aparece en ese mapa mundial, en los últimos años AWS, Microsoft, Google, IBM y Oracle han anunciado la instalación de centros de datos en la península. La Asociación Española de Data Center SpainDC reivindica su situación estratégica para convertirse en un polo de interconexión en el sur de EuropaDe hecho, es el país europeo donde más está creciendo el sector de los data centers y, según la asociación,  podría atraer 5.000 millones de euros en inversiones directas en infraestructuras físicas en los próximos cinco años.  

La nube es una solución tecnológica ágil, sostenible y eficiente para los negocios, pero su creciente demanda exige a los proveedores cloud responsabilizarse y acelerar la adopción de medidas para reducir el consumo energético y mitigar la huella de carbono.

Escucha el episodio entero